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La publicidad seriada... esa grande desconocida (parte II)

La publicidad seriada... esa grande desconocida (parte II) Cuando se habla de publicidad seriada es fundamental destacar que para que distintos anuncios puedan ser definidos así, tiene que ser percibidos notoriamente y sin posibles equivocaciones como un mismo conjunto. De tal forma, y mediante los expedientes anteriormente citados, el espectador tiene que experimentar la sensación de encontrarse ante una serie que puede claramente identificar y relacionar en todo momento. Por este motivo, cuando se habla de este tipo de publicidad los conceptos de claridad e intencionalidad resultan fundamentales.
Para que esto sea posible hay que mantener en consideración otros dos elementos: la simplicidad y el tiempo.
Cuando el espectador se encuentra ante los anuncios su atención decae (o simplemente no presta directamente y conscientemente atención), por lo tanto es necesario proporcionarle productos de cómoda y clara identificación para que él pueda relacionarlos inconscientemente de la forma más fácil, rápida y eficaz posible. Contemporáneamente hay que considerar que la memoria del hombre es muy limitada, por lo tanto el elemento tiempo es determinante: la publicidad seriada tiene que ser producida y presentada en un ámbito de tiempo bastante reducido, porque el espectador tiene que acordarse de los anuncios de la misma serie e identificarlos para que este tipo de publicidad sea realmente efectivo y consiga su fin.
Se sabe con certeza que la repetición es necesaria para la penetración del mensaje, pero no debe sobrepasar un punto de saturación más allá del cual corre el riesgo de provocar una irritación o un disgusto que podría disminuir la eficacia de la publicidad.
Hay razones para suponer que el ritmo de repetición puede tener una influencia sobre la eficacia del mensaje. Hace ya mucho tiempo que se intenta descubrir la ley del recuerdo, que parece depender del tiempo y de la repetición. Existen diferentes estudios, de los que pueden extraerse las siguientes comprobaciones:

-Cuanto mayor es la repetición, mejor es el recuerdo.
-El recuerdo disminuye con rapidez inmediatamente después de la exposición del mensaje, pero el olvido se atenúa progresivamente. Siempre queda un residuo de recuerdo.
-La asociación, la comprensión y el ritmo ayudan mucho a la memoria.
-Lo que se descubre o aprende rápidamente se retiene mejor que lo que se descubre o aprende lentamente.

La publicidad seriada intenta tener en cuenta estas observaciones y utilizarlas para alcanzar mejores resultados que otros tipos de publicidad, frente a los cuales tiene distintas ventajas:

-Distintos tipos de anuncios (que están claramente relacionados entre sí y forman parte de un mismo conjunto con idénticos fines comunicativos) permiten una mayor repetición de los mismos permitiendo que se retrase el punto de saturación (puesto que, en definitiva, son distintos entre ellos).
-El estatus de secuencia permite diluir los anuncios en el tiempo y crear un conjunto que actúa con más intensidad y más tiempo a disposición.
-La asociación estimula el intelecto humano, lo que permite que los anuncios sean vividos de forma más “activa”, y por lo tanto sean asimilados a un nivel de conciencia mayor y persistan más en la memoria.

En conclusión podemos decir que la publicidad seriada es la tendencia y la referencia de la gran mayoría de los anuncios actuales y del futuro, tanto que las campañas actuales de las mayores marcas pueden encasillarse todas, por causa de diferentes aspectos, en el concepto de publicidad seriada.

Patty

3 comentarios

Sergio -

Pues a mí me mola la imagen...

Javier -

Gracias, gracias, gracias y aún gracias.
No es la primera vez que u blog me salva la vida...
Pronto volveré a pasar por aquí para comentarte algo...
P.D.: seré un estimador tuyo de por vida!!!

Anónimo -

A mi me mola la publicidad seriada. Si algo es bueno, pues que sea dos veces bueno. Además, la segunda parte de una serie siempre sorprende. Ahí es donde se ve lo verdaderamente creativo que puede ser un publicista. Aunque hay cada pifia por ahí suelta...